Cómo organizar tus pensamientos y enfocarte

En ocasiones hace falta: “parar de pensar”

Terapia Online

A día de hoy existe un consenso sobre el poder que tienen nuestros pensamientos, tanto como luces que iluminan nuevos horizontes o cómo cuerdas que nos mantienen sujetas a puertos con los cuales no estamos muy conformes, y de los cuales muy bien no sabemos cómo salir.

¿Eres del tipo de persona que mira de manera nostálgica determinado tipo de situaciones, anhela determinados momentos, pero a pesar que el tiempo pasa no hace nada para poder hacerlo realidad?

En ocasiones se trata de una idea, luego de otra, y otra, y sin querer te ves introducida en una madeja, cuya punta de inicio está en las antípodas del lugar donde empezaste. Peor aún, este hilo de ideas consiguen finalmente sin ningún hecho que diga lo contrario que actúes de un determinado modo de forma radical, dejes algo por imposible sin ni siquiera haberlo probado o qué simplemente pospongas por pensar ¿y si?

¿Algo de esto te resuena?

Esto puede ocurrir a cualquiera, sea hombre o sea mujer, aunque suele ocurrirnos a las chicas con más frecuencia. Es algo que se llama pensar demasiado, que puede ser útil si entramos en su vertiente reflexiva, en esa que nos permite en distancia apreciar lo que sucedido. Sin embargo cuando toma contacto con nuestros miedos lo único que hace es que estas se reproduzcan, y cómo una cadena lleven a una, a otra y a otra idea más terrible.

Ante todo esto, ¿qué hacer?

Es importante que en primer lugar si te has sentido reconocida, aceptarlo. Se trata de una forma de abordar aquellas cosas que nos superan. ¿Es malo? Pues si tomas en cuenta que algo que era pequeño al final termina magnificándose, y que en ocasiones puede quitarte el sueño. Es importante prestarle atención, y optar por formas alternativas de abordar aquello que puede desbordarnos.

En segundo lugar, en este espacio de conciencia, conectar con lo que sientes en este momento, tratando de ver cómo está tu cuerpo por dentro en este momento. Por ejemplo, como está tu garganta ¿sientes un nudo?, y tus manos ¿sudan?, son solo un par de ejemplos que no tienen porque necesariamente ser así, pero qué te pueden dar una pista para identificar aquello que dice tu cuerpo.

En tercer lugar, qué te dice ese malestar, qué te está contando en este momento. Te sugiero que si puedes aquello que te diga lo pongas en un papel, lo anotes de la forma más detallada posible, y también que lo dejes reposar un momento. El reposo puede ser ponerte a hacer alguna cosa totalmente diferente a la que venías haciendo.

Una vez pasado el tiempo, cuando vuelvas al papel y lo leas, me gustaría que prestes atención sobre lo que está allí escrito, esta misma situación como la explicarías en este momento,

  • ¿Qué otras alternativas se te abren para ti?
  • ¿Qué acciones consideras qué son las más oportunas?
  • ¿Te animas a escribirlas?

De estas acciones cuáles son las que te acercan más a dónde quieres llegar, ¿hay algo en tu día día que puedas hacer diferente para llegar a ellas? ¿Cuándo podrías empezar a hacerlo?

En ocasiones el aterrizar las ideas, permite que no nos invadan ni terminen ahogándonos sin darnos cuenta. El poder materializarlas en papel permiten mirarlas en distancia y sobre ello tomar mejores decisiones.

Navegar por las ideas puede resultar divertido, pero el peligro que tiene es no terminar de concretar, mientras que si aterrizamos escribiéndolas será el primer paso para resolver, al mismo tiempo que nos permitirá ganar perspectiva sobre aquellas cosas que no terminamos de ver con claridad. El conectar con nuestras emociones permitirá que esto fluya disolviendo pequeños bloqueos que impide que esto sea así.

Aunque todo esto es experiencial, te invito a probar esto que te comento y que tu misma puedas ver la diferencia entre el pensar y el escribir a fondo aquello que pasa por tu mente. El coaching es acción para el aprendizaje, y desde aquí, es desde dónde te invito a explorar y a acompañarte si algo de todo esto te resuena.

Por último quiero recomendarte una lectura que me apoyo con este tema y es el libro:  “Mujeres que piensan demasiado” de Susan Nolen-Hoeksema

 Refencia: Nolen-Hoeksema, S. (2003). Mujeres que piensan demasiado. Barcelona: Paidós. Fuente y guía de inspiración, aunque hay otras que por lo mucho que he aprendido de ellas están presentes en mis ideas.


Laura Quiun

Coach Ejecutiva. Doctorada en Psicología. Associate Member International Society for Coaching Psychology.

Más info: www.fluyendo-desde-el-valor.com E-mail: info@fluyendo-desde-el-valor.com

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By | 2017-08-13T13:59:48+00:00 agosto 12th, 2017|Inteligencia Emocional, Productividad|0 Comments

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Este artículo fue escrito por una de nuestras invitadas especiales. Si quieres publicar en Supermujer como invitada especial (guest blogging), contáctanos en info@supermujer.net